metáforas y comparaciones que no llevan a nada

miércoles, 28 de julio de 2010

Me dijo que no lo hiciera, que no era conveniente, pero no hice caso...
Ni siquiera cuando me gritó y me sacudió como a un objeto polvoso escuché.

Creo que estaba en el destino, o quizá es que yo así quería que pasara, como quiera siempre es más fácil pensar que las cosas estaban fuera de nuestro control para no recriminarnos con pensamientos estúpidos que tienen incluido el "hubiera".

Me advirtió que sería como un viaje en la montaña rusa sin protecciones, como comer helado a las 7 am y caminar desnudo en un parque abarrotado de gente. Me lo dijo y no le escuché. Quizá no quise.

El dolor, la posible depresión y el congelamiento del tiempo también fueron siempre una posibilidad bien asentada sobre la mesa. Aún así , no me detuve.

Lo comparó con la lluvia sobre tu rostro en un tarde de verano, una canción nunca cantada, el poema del libro que no ha sido escrito, la magia de un atardecer en las montañas, la comezón incómoda de un piquete en el pie, un instante eterno y fugaz a la vez, el dolor de estómago después de recibir un puñetazo, la mirada perdida de un transeúnte sin rumbo.

Me hizo dudar, pensar, dar vueltas, sentarme, pararme y gritar, rodar sobre mi costado, evaluar, asimilar, comparar, desear, olvidar, recordar, sentir, dormir...

Al final nada cambió...

Me enamoré.

Apatía generalizada

Estaba escribiendo un post sobre la época de miedo en la que vivimos a varios niveles... Por algún motivo no he podido terminarlo, aunque tengo miles de ideas en mi cabeza simplemente no puedo ponerles un orden.

De alguna forma escribir siempre ha sido mi catarsis, amo la palabra, lo que representa - o debería - lo que transmite, lo que provoca y no...

Algo me sucede, desde hace algunos días - semanas tal vez- encuentro varias cosas carentes de significado, inútiles, inservibles. Creo que estoy cansada... de escuchar, de ver, de sentir tantas palabras vacías a mi alrededor, mentiras, solo mentiras - como decía la canción-.

Tengo apatía, apatía por las personas, por su falta de interés, de compromiso, de estilo, de categoría, de verdad, de amor por la vida, de felicidad, de lealtad, de confianza, de esfuerzo, de continuidad... Tal vez me saturé de escuchar como las personas afirman aquí y allá, se comprometen, ofrecen y aseguran... y al final como diria mi amiga ni pichan, ni cachan, ni dejan batear...

Creo que todo se reduce a que odio que las personas desperdicien el poder de la palabra de forma tan vana...

A veces quisiera dejar de pensar

viernes, 2 de julio de 2010

Es bien sabido que la vida es como un tren, donde las personas suben y bajan constantemente de tus vagones; aunque esto es algo de todos los días, estoy en un momento en el que por alguna extraña razón lo noto más.

Tal vez es solo que me he puesto ha hacer un recuento de las personas que han subido y bajado- y algunas vuelto a subir - en estos últimos años.

Tal vez es solo que al mirar en restrospectiva me doy cuenta que se han bajado personas que desearía nunca se hubieran ido, y sin embargo hay otras que se mantienen aquí y en realidad poco me importaría que se bajaran.

Tal vez es solo que hay personas que apenas van subiendo y al corto tiempo no quisiera que se bajaran.

Será que es realmente necesario estos ires y venires para comprender la complejidad de nuestras relaciones?

Creo que esta nostalgia es generada directamente del clima ambivalente que nos azota y de la falta de una cerveza bien fría en mi mano. A veces quisiera dejar de pensar. Pensar no mata, pero hay días que como flagela.