metáforas y comparaciones que no llevan a nada

miércoles, 28 de julio de 2010

Me dijo que no lo hiciera, que no era conveniente, pero no hice caso...
Ni siquiera cuando me gritó y me sacudió como a un objeto polvoso escuché.

Creo que estaba en el destino, o quizá es que yo así quería que pasara, como quiera siempre es más fácil pensar que las cosas estaban fuera de nuestro control para no recriminarnos con pensamientos estúpidos que tienen incluido el "hubiera".

Me advirtió que sería como un viaje en la montaña rusa sin protecciones, como comer helado a las 7 am y caminar desnudo en un parque abarrotado de gente. Me lo dijo y no le escuché. Quizá no quise.

El dolor, la posible depresión y el congelamiento del tiempo también fueron siempre una posibilidad bien asentada sobre la mesa. Aún así , no me detuve.

Lo comparó con la lluvia sobre tu rostro en un tarde de verano, una canción nunca cantada, el poema del libro que no ha sido escrito, la magia de un atardecer en las montañas, la comezón incómoda de un piquete en el pie, un instante eterno y fugaz a la vez, el dolor de estómago después de recibir un puñetazo, la mirada perdida de un transeúnte sin rumbo.

Me hizo dudar, pensar, dar vueltas, sentarme, pararme y gritar, rodar sobre mi costado, evaluar, asimilar, comparar, desear, olvidar, recordar, sentir, dormir...

Al final nada cambió...

Me enamoré.

2 comentarios:

Ragazziano dijo...

Epa epa!, bueno, muy bueno, siga ud practicando el rudo deporte de las letras ilustradas; avanti.

Saludazzos.

[abriL g karera] dijo...

:O

¡Me encantó!
No sabía de qué hablabas hasta que el remate de esa frase le dio toda la vida al texto.
Así pasa cuando sucede, jaja, pero cómo lo disfruta uno, ¿no?

Saludos :D