Después todo, no sé hacia dónde caminar.

martes, 10 de abril de 2012

Atento aviso a la comunidad: la tristeza se ha instalado en mí. Tiempo de estadía: indefinido.

Vivo en una especie de entumecimiento difícil de explicar: contínuo y elaborado, parece que se ha aliado con una estúpida tristeza zonza que no tiene intenciones de dejarme ir.

Pero entonces cuando creo que ya he olvidado como sentir y que no podré salir de este letargo es que llega,
repentinamente y sin aviso ,
una especie de dolor,
que me carcome,
que no es explicable con palabras,
que ataca directo al alma, de dónde no es fácil sacudirlo,
de dónde no es fácil de expulsar con simples y sencillas lágrimas.
Incluso parece que se ríe de mis intentos torpes y burdos de llorar como bebé,
simplemente no me lo permite.
Todavía no hay una clave que me deje saber que lo desata,
puede ser una canción,
un recuerdo,
una frase,
o la simple visión de un juego de ajedrez.
Lo único que sé realmente,
es que es un sentir que quiero sudar,
que quiero expulsar para ver si así me siento menos entumecida.

Entonces lo busco,
lo quiero, lo invoco,
Preparo un escenario perfecto, a tono,
denso, música, iluminación y ambiente apropiados;
los ojos arden, se enrojecen , se humedecen en un falso intento,
y la tristeza se ríe en mi cara...
"Hoy tampoco podrás hacerlo" me dice, y siento su mirada clavada en mi nuca.

Hoy no podré liberarme.



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