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miércoles, 6 de julio de 2011

Pero ¿qué quieren que haga? si cuando nací me dieron una nalgada para que me quejara y ahora simplemente no puedo parar.

No es que me queje "nomás por quejarme", ¡no señor!. Dicen que los cambios deben venir de uno hacia el exterior, y eso hago, yo cambio para aportar algo mejor al mundo, o en ocasiones me quedo en el intento- honestamente-, la cosa es que me desespero, me desespero de que seamos unos pocos ante tanta ignorancia e indiferencia, y es ahí cuando me quejo y propongo, cuando trato de poner el dedo en la llaga y decirles: "Hey, pendejos! no estamos haciendo las cosas bien..."

Bien dicen que si no eres parte de la solución , eres parte del problema, y definitivamente no quiero pertenecer a los segundos, pero ¿qué pasa cuando realmente sientes que vas contra la corriente?, y no cualquier corriente, una de esas que te arrastran y que procura llevarte con ella para que te mimetices con el resto... ¡Uff!

Hay cosas que detesto, como la pereza mental o la hueva social, detesto ver el talento desperdiciado y supongo que por eso la vida se ha encargado de ponerme en el camino personitas especiales y diferentes, artistas digo yo, de vida y de obra, y entonces me enamoro fácil de esas personas que ofrecen algo al mundo y a la vida.

No señor, no me quejo por que sí, me quejo porque estoy convencida de que no somos tan imbéciles, que realmente podríamos mejorar como país y sociedad, solo es cosa de que queramos...